Simón fue abandonado en la casa en la que vivía tras un divorcio.

No ha tenido relación con otros cerdos hasta llegar al santuario, y por su edad, la convivencia con Raquel y Oolong no es demasiado buena, él sólo quiere tranquilidad, dormir al solecito y que no le molesten.

 

Como es un cerdo vietnamita, y sus patas son muy cortas y pequeñas, puede sufrir riesgo de engordar y que su columna vertebral se vea dañada por todo el peso de su cuerpo.

Necesita una alimentación equilibrada y completa.

Por eso le compramos frutita y verdura fresca, pero alimentarle no es barato...

 

¡Es una abuelito refunfuñón pero muy cariñoso!

 

¿Te animas a ayudarle?

Tu granito de arena es muy valioso para ofrecerle todo lo que necesita.

Simón, un morrete cariñoso

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