Adur tiene 15 años, los cuales ha pasado la mayor parte del tiempo en el exterior de una casa, porque supuestamente su compañero humano afirmaba que no quería entrar.

Además está prácticamente ciego y sordo, lo que dificultaba aún más su caso.

 

Decidimos acogerle de la protectora, porque buscaban un hogar que tuviera jardin, y pensamos que sería ideal que viviera en el santuario. 

 

Nuestra grata sorpresa es que no le gusta estar sólo, y menos fuera de casa, se pone nervioso y ladra.

Adora dormir junto a la chimenea y pedir mimos dándote golpecitos con su morrete.

 

¡Es una abuelito que necesita mucho amor y compañía!

 

¿Te animas a ayudarle?

Tu granito de arena es muy valioso para ofrecerle todo lo que necesita.

Adur, ciego y sordo

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